Tras regalarnos un primer sencillo, “Entre tu mano y la mía”, que sedujo por igual a propios y extraños con su peculiar mezcla de copla y neo-soul, Manola vuelve a sorprender con un segundo single, “Sin hablar”, en el que juega con las maneras y los encantos de la bossa nova. Y que le convierte, ipso facto, en una de las revelaciones más gratas de la temporada.

Una sola canción, con un nombre tan evocador como “Entre tu mano y la mía”, le ha bastado a Manola para revelarse este 2021 como una de las más gratas sorpresas de lo que llevamos de temporada. Tanto ha gustado ese primer single con hechuras de copla y ceñido vestido neo-soul que la andaluza era invitada, así de repente, al programa especial que el pasado martes 16 de marzo “El séptimo vicio”, el mítico programa de Radio 3 dirigido y presentado por Javier Tolentino, emitía desde la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Madrid. Allí, entre diálogos con Fernando Guillén Cuervo, Antonio de la Torre, Manolo Solo y Ricardo Gómez, una entonadísima Manola puso no solo la nota musical y femenina, también una calidez que envolvió a los presentes —y a los oyentes— en una atmósfera única.

Una puesta de largo por todo lo alto para contar con un único single lanzado hasta el momento en este 2021. Ahora nos llega una segunda entrega de Manola, “Sin hablar”, que nos descubre otra faceta de la artista, que se acerca con soltura a las maneras de la bossa nova. “Es una bossa nova como las que escuchaba de pequeña”, nos confiesa la propia Manola. “Siempre he dicho que para mí las canciones tienen un componente muy especial y diferenciador que es es la voz de mi madre. Por ello, al escuchar su voz cantando bossa, tenía la necesidad de crear algo que me recordara a mi infancia. De pequeña mi madre me ponía siempre una edición especial de las divas de Brasil, y hoy en día sigo escuchando todos esos clásicos y me sigue viniendo el olor a mar”.

Menos intimista y más radiante que su predecesora, “Sin hablar” —grabada en La Mina por Raúl Pérez y mezclado en Estudios Reno por Ramiro Nieto— no parece hija de estos tiempos tan convulsos. Y lo es. “La compuse en el confinamiento, en un día muy soleado”, nos cuenta Teresa Ríos Moguer, más conocida como Manola. “Al componerla solo me imaginaba a dos jóvenes en una habitación encerrados, sin pensar en nada más. El principio de una relación siempre es así, o hablas mil horas sin parar, o solo quieres que te mire y que os miréis”.

La idea y la letra, pues, las tenía bien clara Manola en su cabeza. ¿Y el sonido? “A nivel de sonido, obviamente buscábamos ese juego de guitarras clásicas de bossa, pero fuimos más allá”, nos responde. “Mezclamos 808 y componentes electrónicos con un rodhes, una guitarra eléctrica y una guitarra acústica. Y la confluencia de lo orgánico con lo no orgánico creo una canción llena de color”.

La paleta de colores de Manola, vistos y oídos tan solo estos dos primeros adelantos, parece no tener límites. La andaluza bascula con desparpajo entre lo clásico y lo actual, con una libertad estilística -jazz vocal, neo soul, bossa nova…- que no por abarcar tanto despista nuestros oídos. Manola es Manola. Y punto.

Conociendo aquel reconocimiento tan temprano y a sabiendas de lo que queda aún por llegar de Manola, no es nada descabellado afirmar que ha llegado una voz femenina dispuesta a hacerse oír de lo lindo. Ella misma tiene bien claro el camino a seguir: “Amy, Barbra, Nina, Ella, Billie, todas esas mujeres son lo que quiero ser. Mujeres con fuerza, talento y, sobre todo, mujeres que entendieron la música de otra forma”.